Baje mi mirada, observe a través del ventanal en el que había estado apoyando mi cabeza por un largo rato, pude detenerme en cada una de las gotas que caían sobre el cristal levemente empañado; en el que se reflejaba la luz que emitía la chimenea, de pronto, divisé en el portal que daba acceso al jardín frontal. Una silueta negra, imponente, metálica, que acarreaba ruidos producidos por el contacto de sus ruedas con el camino empedrado que se acercaba parsimoniosamente al umbral de la fachada de la casona de campo de mis abuelos, donde me he hospedado durante el semestre para terminar mis estudios en la universidad de Yale. El auto, pertenecía a Armistead, mi primo, se acercaba acompañado de Portia y el chofer, venían a programar los últimos detalles que debían ser ejecutados previamente a su boda, que se llevaría a cabo en la primavera próxima, y tomaría lugar en la amplia mansión en la que me encuentro, giré ante el repentino chirrido de la cerradura de la puerta, seguido a este, la puerta se abrió, Edward anunciaba ya, la llegada de Armistead, por lo que se celebraría una cena en un par de horas, en la cual debiese participar, ya que seré el padrino de la ceremonia. Ante estas noticias le doy las gracias a Edward y se retira con una reverencia, me toma un momento absorber esta información y antes de dirigirme a mi alcoba observo mi alrededor, los grandes estantes repletos de libros que componían su colección, ilustraban gran parte del conocimiento universal, o el marco teórico de este, los sillones, regalos de un conde alemán que prefiero no atreverme a pronunciar, las alfombras persas que algún príncipe indio habrá obsequiado a mi abuela. Todo adornado por la luz que emitían las llamas de aquel carbón iridiscente que yacía sobre la grilla en la chimenea, la luz, de día de lluvia de comienzos del invierno, luego miro hacia arriba y observo la araña de cristales, tan antigua como la casa, que perteneció a mi familia durante generaciones y la belleza arquitectónica que se reflejaba en los mas mínimos detalles en las molduras diseñadas por algún gran arquitecto de la época.
Si bien mi estancia aquí es temporal, había ya permanecido semanas aquí, cada verano, en el que las vacaciones reunían a la familia completa y jugábamos a una seguidilla de infantiles actividades, nunca había prestado tanta atención al lugar en sí, ni sus alrededores, compuestos por acres de bosques milenarios e impolutos al toque del hombre, y como durante el transcurso de mi vida no he sido asiduo a la lectura, era comprensible que esta habitación hubiese pasado inadvertida como tantas otras, y tantas personas que se encargaban de su mantención. Podría atribuirse este repentino cambio a los sucesos que han envuelto los 2 últimos años, entre ellos, el arresto de mi padre por malversación de fondos y lavado de dinero. La banca rota que me llevo a vivir en un apartamento vacio sin más compañía que algunos cobertores, algunas prendas, y textos escolares de mi escuela, el colegio St. Jude’s conocido internacionalmente por su excelencia y las fortunas de las familias de quienes fuesen alumnos de la institución. Pensar en los recuerdos de aquella vida que podía ver tan cercana, pero tan inalcanzable a la vez, me transportaba a otro tiempo, en el que observaba unos rizos negros, una tez morena suave y tersa como el caramelo, y los ojos mas azules que había logrado ver jamás, mas azules aun que los míos, aquellos pozos de agua dulce y salada de desconocidas profundidades abismales, me sumergí en ellos en tan innumerables oportunidades que era capaz de reconocer la mas mínima variación en ellos. Su nombre era Vanessa, una artista innata que conocí producto de quien llego a ser uno de mis mejores amigos, Derrick.
Volví de pronto a la realidad, el reloj me indicaba que debía dirigirme rápidamente al baño, y así hice, abrí la puerta de la biblioteca de par en par, en el lobby me encontré con algunos camareros que llevaban en sus brazos algunos artículos de platería, que serían dispuestos en la cena, subí la escalera principal y me cambié mi rumbo hacia el ala norte de la casa, luego de recorrer algunos pasillos encontré mi habitación, entré cerrando con llave la puerta a mis espaldas, y me desprendí de las ropas que había usado, desnudo entré al baño y giré el grifo, el agua fluía vaporosa y caía delicadamente en la bañera produciendo un sonido agradable de riachuelo y la luz se reflejaba en ella con formas luminiscentes en el cielo raso, antes de ingresar revisé el armario del baño para tomar un par de suaves y blancas toallas, y antes de la inmersión observe mi cuerpo frente al espejo, aquel cuerpo que tantos cambios había sufrido, que dejaba atrás al pequeño bebé que había sido bañado tantas veces por una primorosa joven, mi madre, ante este cuerpo adulto sentí la nostalgia de quien espera mil años por una luna que nunca se presenta, todo esto en el instante anterior al que me sumergía en la bullente superficie de agua, sentí que cada milímetro de mi pálida dermis era acariciada por la mano mas tibia y delicada del mundo y me sumergí en un letargo del que salí solo cuando recordé el motivo por el cual me sumergía en esas aguas, posteriormente, tomé el jabón que despertase mi olfato debido a su aroma de sándalo y tabaco, luego el aroma herbal que impregnaba mi cabello, me enjuagué cubriendo mi cara, aguantando la respiración y cerrando los ojos. Tomé las toallas que había colgado junto a la tina, amarré una en mi cintura y con la otra froté mi cabeza, abrí el guardarropas y escogí un traje negro acorde a la ocasión, luego de ponérmelo me dirigí raudamente al comedor antes de que mi ausencia fuese notada por los comensales que se estarían acomodando al momento, mire mientras bajaba las escaleras las cabelleras, en algunos casos las inexistentes cabelleras, de quienes serían partícipes de tal festín. Algunos tíos y tías, primos y primas, que no me molesté en saludar, ya que mi presencia no era bienvenida ante sus ojos, sin embargo, salude a mi anfitriones, tan recatados y protocolares como mi memoria ilustraba, y a los futuros novios, que irradiaban la alegría que yo añorara en otro momento.

2 Or Dés à Coudre:
i KNEW you'd post the story :)
hermano gemelo, sos unico, el unico ser insoportablemente mañoso que existe en esta tierra ( despues de esta señorita por supuesto) y te quiero asi.
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